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Te abandonaste y ahora tienes que elegir

Actualizado: hace 6 días

No fue mala elección: fue abandono de tu diseño

Llamamos “mala elección” a lo que en realidad fue autoabandono. Decimos “me equivoqué” para no decir “me traicioné”.


Desde una mirada astroteológica, las elecciones no fallan por azar.Fallen cuando no nacen del eje del alma.


El error no estuvo en elegir, sino en desde dónde elegiste


Elegiste una pareja, un trabajo, una sociedad, una vida.Y con el tiempo dolió.

Entonces aparece la narrativa cómoda:— “No supe elegir”“Siempre me equivoco”“Tengo mala suerte en esto”


Pero hay una verdad más profunda: no elegiste desde tu diseño.Elegiste desde el miedo, la carencia o la necesidad de pertenecer.


Cuando el miedo dirige, el alma paga


Muchas elecciones “malas” fueron, en realidad, defensivas:

  • elegiste lo seguro, no lo verdadero

  • elegiste lo conocido, no lo coherente

  • elegiste ser aceptado, no ser fiel

  • elegiste aliviar la soledad, no honrar tu eje


El alma entiende la defensa, pero no puede prosperar dentro de ella.

Por eso lo que empieza como alivio termina como peso.


El patrón que se repite no es la persona: es la desconexión

Cambias de escenario, pero la historia se repite. Cambias de nombre, de ciudad, de rol.Y vuelve el mismo dolor con distinto rostro.


No porque el mundo sea igual, sino porque tú sigues eligiendo desde el mismo lugar interno.


Cuando no estás conectado con tu diseño:

  • te atrae lo que confirma tu herida

  • confundes intensidad con verdad

  • interpretas familiaridad como destino


Y luego llamas “error” a lo que fue fidelidad al miedo.


El diseño del alma no negocia por comodidad

Desde la astroteología, cada alma porta un orden. Un lugar.Una función.


Ese orden no se adapta a:


  • mandatos familiares

  • expectativas sociales

  • roles aprendidos

  • pactos de supervivencia


Puedes ignorarlo un tiempo.Pero el precio llega.


No como castigo. Como consecuencia.


Elegir mal duele menos que admitir que te abandonaste

Aceptar “me equivoqué” duele. Aceptar “no fui fiel a mí” duele más.

Porque implica responsabilidad.Implica reconocer que sabías. Que hubo señales. Que hubo incomodidad temprana que decidiste callar.


La vida no te empujó. Tú cediste.


El alma no pide perfección, pide coherencia


No se trata de elegir siempre bien.Se trata de no elegir en contra de ti.


Cuando eliges desde tu diseño:

  • no todo es fácil

  • no todo es cómodo

  • no todo es inmediato


Pero hay paz estructural.


Cuando eliges desde el abandono:


  • todo parece posible al inicio

  • todo pesa después


Porque la vida no puede sostener lo que el alma no respalda.


Recuperar el diseño cambia la forma de elegir


Volver al diseño no es místico.Es honesto.


Es preguntarte antes de elegir:


  • ¿esto me expande o me reduce?

  • ¿esto honra lo que soy o lo tapa?

  • ¿esto nace del eje o del miedo?


Elegir desde el diseño no garantiza aplausos.Garantiza integridad.

Y esa integridad es la base de cualquier vida que no termine doliendo.


Para cerrar: nombra la verdad para poder cambiarla


No fue mala elección. Fue abandono de tu diseño.


Y mientras sigas culpando a la decisiónsin revisar desde dónde decides,la historia se repetirá.


El día que dejes de elegir para sobreviviry empieces a elegir para ser,las decisiones cambian.


No porque el mundo sea distinto.Sino porque tú, por fin, estás en tu lugar.


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